lunes, 24 de noviembre de 2008


La Comunidad Campesina de Pararín funda un nuevo pueblo.
Caminando por el “Nuevo Pararín”
El pueblo se ubica cerca al límite entre los departamentos de Ancash y Lima.

Llegando


El taxi pasa la fortaleza de Paramonga, construcción prehispánica en la provincia de Barranca, a más de cien kilómetros al norte de Lima. Esta zona se caracteriza por los sembríos de caña de azúcar para la fábrica de azúcar y papel de Paramonga. Jenny, mi prima, indica al taxista que entre a un lado de la pista. El camino no es tan evidente. Abajo sentados fuera de la casa se encuentran cuatro personas.

Simeón, esta en Herbalife, ya lo sabia de antes. Lo recuerdo de hace años cuando vendía electrodomésticos en unos módulos fuera del mercado de Barranca. Tiene un buzo negro de marca y unas zapatillas deportivas con colores llamativos. Le sigue una señora que conoce a mi madre y otra profesora de educación secundaria.

Me siento, escucho la conversación, luego camino para ver el mar que esta a la espalda de la casa de adobe. Allí se ven las chozas amarillas que hacen juego con el piso arcilloso, los surcos arados en el suelo, el amarillo de las estera con el amarillo de los palos

Cruzo la pista, la panamericana norte .El espacio esta limitado por una cadena de cerros al fondo, lejos. Al costado derecho hay una vivienda grande, y al izquierdo otras casas. En el centro una cancha de fulbito con un arco de palos. El terreno esta marcado con líneas blancas, esta lotizado. Esta línea blanca es la calle. A un costado hay un local de mil metros cuadrados construidos de esteras sin techo, es grande.

Empiezo a tomar las fotos. El sol de la tarde hace que no vea bien la pequeña pantalla de mi cámara. Lo poco que se ve es monótono, monocromático, el sol no ayuda a que se vea los contraste, pero tampoco ayuda el paisaje. La tierra arcillosa con la pista de asfalto, las construcciones de adobe cubiertas de cemento, al fondo el mar tampoco contrasta.

Cruzo de nuevo la panamericana norte en la entrada hay un letrero mediano que dice “Nuevo Pararín”. Tomo unas fotos. La imagen de San Juan no se aprecia tan bien en la foto.

La construcción central es de adobe cubierto con cemento, que podría ser un restaurante junto a la Panamericana. Tiene un salón principal y luego tres cuartos con las puertas hacia el salón. El de la izquierda es la cocina.

Estamos dentro del salón principal.Ya es de noche y lo que mantiene inquieto a la mayoría es la falta de luz. La persona que iba traer la batería no llega. Solo hay una lámpara de kerosene que es colgada en un alambre que cuelga en el techo.




La Comunidad de Pararín ocupa gran parte del departamento de Ancash. Hasta los límites del departamento de Lima. Esta propiedad está basada en un título del año 1601.

Alarma


De pronto suena el silbato. El sonido viene de afuera. Simeón llama a todos los jóvenes hacia afuera. Empezamos a salir. Nos reunimos en torno de la camioneta. Unos empiezan a subir. Simeón explica: un vehículo acaba de pasar hacia la parte de atrás de nuestro territorio. Soy de los últimos que sube. Somos más de quince jóvenes en la parte de atrás de una pick- up.

La camioneta arranca. Los faros del carro alumbran el camino en la oscuridad. El camino es accidentado. De pronto una bajada empinada. El carro la lidia sin problemas, al parecer acostumbrado a estos terrenos. Algunos se sorprenden. La luz se prende y apaga conforme avanzamos, al parecer para tratar de llamar la atención. Simeón tiene una potente y pequeña linterna y la dirige hacia los costados.

El ambiente es tenso. El aire fresco nos envuelve el rostro. De pronto se apagan los faros del carro y empezamos a bajar. El terreno esta lleno de surcos que dificulta el paso y demanda un poco más de destreza. Sin embargo lo hacemos rápido. Cruzamos el campo rápidamente. Apenas se ve el camino, pero se puede ver los contornos a lo lejos. Nos paramos al pie de un barranco. Simeón alumbra a los que están abajo, a unos veinte metros. El hombre que esta abajo alumbra con una linterna. Se le ordena apagar la linterna. Simeón le ordena que se identifique. Le pregunta que hacen allí. Él les dice que han venido a regar sus sembríos y que se demorarán como tres horas. ¡Cuantos más hay allí! Somos dos, responden. Regresamos a la camioneta, de nuevo corriendo en la oscuridad. Alguien dice que estamos preparados como para ir a Irak.

La camioneta nos juega una broma y se va alejando mientras tratamos de alcanzarlo. Luego de una pequeña carrera logramos abordarlo. Llegamos a la casa alegres por la aventura.

Reunión


La reunión de la comunidad va a comenzar. La preside Pedro, director de un colegio estatal de educación secundaria de Barranca, es comunero. Su voz es calmada. Es una reunión tranquila y su discurso es pausado. Empieza a tomar lista. Aunque no estoy inscrito en esta lista no me siento incómodo. No me han hecho preguntas. El ambiente es tenso por la posibilidad de respuesta del agricultor que ocupo antes estas tierras. La promesa de otorgamientos de tierra ha hecho que aparezcan personas que antes estaban alejadas.

El 26 de octubre, miembros de la comunidad de Pararín tomaron estas tierras(1). Hoy es quince de noviembre. Hacen un grupo compacto. Todos son de Barranca. La posesión del lugar necesita que los comuneros se turnen en grupos de treinta o más, según el lugar de procedencia. El término de comunero se refiere a los miembros activos. Los residentes son los que tienen menos responsabilidades. Son hijos o nietos de comuneros y también son parte de la comunidad. Esta vez le tocó cuidar a los comuneros de Barranca. Luego les tocará a los de Lima.

En la reunión se pone en conocimiento los gastos del día, así como los acontecimientos que sucedieron, los planes para el día siguiente y las opiniones o quejas de los asistentes. Es una sesión lenta, en que todos los presentes pueden opinar. El salón ahora esta alumbrado por dos fluorescentes. A Martín se le pide que rinda cuentas sobre la actividad que desarrollo durante el día. La cobranza que debió realizar a los volquetes que sacan arena de una cantera a diez minutos del lugar. A cada volquete se le cobra cinco soles y lo recaudo en total es de 120 soles. Eso servirá para los gastos de comida del día siguiente.

La cena consta de avena con dos panes, luego arroz con lenteja con un una presa de pollo.



(1) El hecho es cubierto por el blog: elcomunero.blog.terra.com.pe

Música

Estoy sentado dentro de la choza, en el sitio donde voy a dormir .De pronto vienen dos personas, uno trae una guitarra y ambos sacan botellas de una mochila. Uno de ellos empieza a combinar gaseosa con una botella de pisco. Su vos es suave y habla con cierta gracia. Afuera hay silencio. Se conversa de cosas que han pasado en el día o en el día anterior, como haberse ido a bañar a la playa. La música es excelente, si bien la voz no es extraordinaria, las notas, la música andina, es diferente a lo que he escuchado antes.

Estoy dentro, no escucho de fuera o apartado a un lado, en un restaurante de comidas típicas. Estoy muy cerca y me pasan una botella de pisco con Sprite. El sabor es suave. El lugar es oscuro, rustico, salvaje, la guitarra un sonido familiar, contienes formas nuevas. La música me envuelve. ¿Se acordarán de mi abuelo? ¿Qué importante habrá sido mi abuelo en la comunidad? Los acordes fluyen con alegría, son canciones de amor, casi no siento la tristeza que siempre he relacionado con esta música. Las notas, mas gruesas, la más agudas, las notas rápidas, el rasgado de las cuerdas. El cantante no sabe algunas canciones.

De pronto se escucha un sonido que al principio pienso que es de un equipo de sonido, el sonido es límpido, es claro, es el sonido de un arpa. Afuera hay un grupo de cuatro jovenes. Es un arpa, de un tamaño menor del que lo toca, que es un joven. Sus dedos recorren la larga fila de cuerdas. Sus manos recorren las cuerdas por ambos lados y lo hacen con destreza.

Se forma una redondéela. El tema principal es el cobro de la extracción de piedra chancada y de arena de una cantera cercana, que esta a cargo de otro joven de más edad. El que tocaba antes la guitarra, está afuera, saca su guitarra y responde con una canción. El sonido de la guitarra es más familiar para mí. Es áspero, sin tanto efecto. El trago pasa rápidamente. Me encuentro riéndome de los chistes. La luna sale de a poco. El que toca el arpa descansa entre canciones. Alguien le alumbra con una linterna.

Construyendo


Dos jóvenes empiezan a llevar palos al frente cruzando la carretera Uno al parecer es un técnico del ejercito. Es de trato amable pero de una tranquilidad tal vez aprendida en el servicio militar. El llama a otros para que ayuden. Me paro y empiezo a llevar unos palos.

Luego a alguien se le ocurrió que podríamos llevar la otra choza ya armada. Recuerdo la serie de The History Chanel, Mega Movers. Empezamos por aflojar los palos, es lo único que mantiene la choza pegada al suelo. Para sacarlo se necesita empujar el palo de un lado a otro, para luego jalarlo hacia arriba con fuerza. La construcción pierde un poco su firmeza y sus ángulos rectos. Pero a pesar de doblarse un poco, no parece querer ceder. Cuatro jóvenes fuera y cuatro dentro, uno en cada esquina, se disponen a mover la choza. Yo, de dentro, trato de dar mi parte de esfuerzo. Empezamos a movernos hacia adelante guiados por los que van fuera. Sin mayores problemas, me encuentro cruzando la panamericana. Debe ser gracioso como se ve, de afuera, una choza cruzando la panamericana norte.

La construcción de una choza es fácil. Primero se deben hacer los huecos para colocar los cuatro palos, que serán las columnas de la construcción. La distancia entre los huecos esta dada por el tamaño del ancho de la estera. Luego se coloca la estera y se la sujeta con alambres. Juan corta los alambres chancando una piedra contra otra, improvisando por la falta de un alicate. Este trabajo se realiza fácilmente entre tres o cuatro personas Los huecos se realizan con una barreta de hierro.

Discusión


Mientras se levanta otra choza, pasan dos personas, parecen que simplemente están cruzando por allí. Pero luego de pasar y saludar, se vuelven para decirnos, que donde estamos construyendo la choza es propiedad privada y que el dueño de la granja no quiere que construyan allí. Se retiran.

Se está colocando el techo de la choza cuando se oye voces .Afuera están dos policías que acaban de llegar en una patrulla. Una señora afuera de una camioneta negra increpa que están construyendo en su terreno. Dice que los policías están haciendo la verificación de la intromisión. Ella tiene los papeles que acreditan que es la dueña. Ella viste con ropa bastante juvenil. Una gorra rosada, jeans de moda, una casaca blanca y lentes de sol. No me hagan venir con matones. No me hagan venir con retroexcavadoras y destruir las chozas. No tenemos miedo. Ustedes tienen que hablar con los dirigentes de la comunidad. Este terreno me lo dio el estado. Nosotros tenemos un titulo ancestral.


Una señora dice que la dueña de la granja es también de la comunidad y que su hermana y su familia también son de la comunidad. Es difícil en ese momento pensar que ella también es parte de la comunidad.

De pronto a lo lejos viene un grupo de personas. Ellos son los dirigentes de la comunidad, el asesor legal y el tesorero. Continúa la discusión.

La comunidad de Pararín esta reconocida como comunidad desde 1601, es donde se le otorga las tierras y se le otorga titulo ancestral.

La señora Maria Dolores muestra títulos otorgados por el estado. No de propiedad, pero si el permiso, para que ella pueda desarrollar su empresa. El estado le otorga ese terreno.

El asesor legal de la comunidad habla de que la granja esá en propiedad de la comunidad. Lo que la comunidad quiere es que ella se ponga a derecho, que pague a la comunidad como lo hace Redondos, otra granja. Ella se queja que le piden demasiado en comparación al otro. El dice que es cosa de conversar en una asamblea.

El terreno es arenoso. Ella se queja de que no se puede parar correctamente, los tacos altos se hunden en la tierra. Pide ir a un mejor lugar. Nos dirigimos hacia la casa. Pero me doy cuenta que la mitad se ha quedado. Nos llaman, van a construir una choza. Ella entra al salón principal junto a un grupo conformado por el tesorero, su hermana, su prima y a otras persona. Nos explica que estarían perjudicando y poniendo en riesgo su inversión La granja tiene que tener una zona de bioseguridad. Explica que es no es una granja de pollos, sino una de gallinas ponedoras, que necesitan mayor cuidado.